lunes, 1 de enero de 2018

Supongo que te quiero, ese es el problema

No entiendo lo que siento pero tampoco sé cómo debería sentirme. Me dan venazos donde no le quiero ni ver o dejarle, pero de repente lo único que quiero es abrazarle y decirle lo muchísimo que le quiero.
Puede que si haya una cosa que entienda, y es que ya no es que me guste, no siento lo mismo que cuando me gusta simplemente una persona, no es ese desconcierto y mariposas en el estómago, y por eso pienso que a lo mejor no me gusta, pero luego me doy cuenta de que el problema es ese, que es diferente, totalmente diferente, nuevas sensaciones y sentimientos que no logro comprender, y es que creo que le quiero, a veces incluso que le amo (no creo que tanto) pero tampoco lo sé, es eso. El querer comprender y entender todo me lleva a este tipo de situaciones en las que acabo agotada de pensar y pensar, porque esto es algo que no tiene que ver solo conmigo, y lo último que quiero es hacerle daño.
Tampoco sé si soy una buena novia, aunque tampoco hay un manual. Y son ese cúmulo de pensamiento por los cuál acabo atosigandome y queriendo abandonar todo.

(Esta entrada se ha escrito escuchando Pink Floyd)