No entiendo lo que siento pero tampoco sé cómo debería sentirme. Me dan venazos donde no le quiero ni ver o dejarle, pero de repente lo único que quiero es abrazarle y decirle lo muchísimo que le quiero.
Puede que si haya una cosa que entienda, y es que ya no es que me guste, no siento lo mismo que cuando me gusta simplemente una persona, no es ese desconcierto y mariposas en el estómago, y por eso pienso que a lo mejor no me gusta, pero luego me doy cuenta de que el problema es ese, que es diferente, totalmente diferente, nuevas sensaciones y sentimientos que no logro comprender, y es que creo que le quiero, a veces incluso que le amo (no creo que tanto) pero tampoco lo sé, es eso. El querer comprender y entender todo me lleva a este tipo de situaciones en las que acabo agotada de pensar y pensar, porque esto es algo que no tiene que ver solo conmigo, y lo último que quiero es hacerle daño.
Tampoco sé si soy una buena novia, aunque tampoco hay un manual. Y son ese cúmulo de pensamiento por los cuál acabo atosigandome y queriendo abandonar todo.
(Esta entrada se ha escrito escuchando Pink Floyd)